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Anatomía de la piel madura: así es y así se cuida

Anatomía de la piel madura

Aunque todas creemos conocer cómo es la piel madura, lo cierto es que no siempre lo sabemos…

La piel madura es uno de los tipos de piel más complejos de tratar. Y es que las particularidades de cada persona, influyen mucho en su forma de envejecer. ¿Qué caracteriza a una piel madura? ¿A partir de qué edad se considera así?

Piel madura: tu historia

A veces tenemos una visión negativa de este tipo de piel. Sin embargo, tenemos que desechar esta idea. Tu piel es todo aquello que has vivido, que has experimentado y que, incluso, has sentido. Tus hábitos, tu ritmo de vida o tus costumbres se reflejan en tu piel. Por ello, más que como algo negativo, deberíamos percibir la piel madura como el recordatorio de toda una vida llena de historias.

Características de la piel madura

La piel madura se caracteriza por ser más fina y algo más seca que las pieles jóvenes. Esto se debe a que la pérdida de agua (deshidratación) se acelera, a la vez que ralentiza la producción de ácido hialurónico. Otros signos característicos son la falta de luminosidad, la flacidez, las manchas de la edad y, por supuesto, las arrugas.

¿Desde cuándo una piel se considera «madura»?

Normalmente, hablamos de que una piel es madura a partir de los 35 años. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cada persona envejece de forma muy diferente. También que el proceso de envejecimiento, que comienza a los 25 años, puede acelerarse si, por ejemplo, somos fumadores o tomamos sol en exceso. Nuestra genética también puede influir en el proceso de envejecimiento.

¿Qué necesita este tipo de piel?

Lo básico que cualquier piel madura necesita sería una buena hidratación de larga duración, que le permita retener el agua suficiente como para mostrarse hidratada y no seca. Después, se pueden tratar signos como la falta de luminosidad o las arrugas con productos específicos. Y por último, puede atajarse la flacidez. Es importante conocer, en cada momento, las necesidades de la piel, ya que estas pueden cambiar mucho. Por ejemplo, en la etapa de la menopausia, la piel y sus necesidades pueden cambiar de forma radical.

¿Cómo tratar la piel madura?

Lo fundamental para tratar la piel madura es confiar en productos específicos (a ser posible profesionales) y adaptados a cada etapa de la piel. Además, acudir al centro de estética una vez al mes o cada mes y medio, puede ayudarnos a mantener la piel en estado óptimo, incluso cuando los años se nos vengan encima.

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Lorena Garcia
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